¿Necesitas adaptar tu organización a la transformación digital? Comienza por las personas.

Transformación digital

¿Necesitas adaptar tu organización a la transformación digital? Comienza por las personas.

El eslabón más débil para adaptarse a la economía digital son las personas.

Los Recursos Humanos viven hoy un intenso proceso de revisión que, bajo el paraguas de la transformación digital, promete cambiar la manera en que entendemos el papel de las personas dentro de la organización.

Como en todas las revoluciones, esta promesa viene acompañada de un discurso propio y de una épica particular: la de compañías que, como Google, acompaña su fama con una cultura de trabajo radicalmente inclusiva y abierta, distinta a la de los negocios tradicionales. Una forma de hacer las cosas donde la transparencia, la colaboración y la participación de los empleados en procesos clave de la compañía no son etiquetas sino requisitos.  

Tal epifanía tiene, sin embargo, algo de paradójico. No hay foro hoy donde sus prácticas más revolucionarias no conciten el entusiasmo de los responsables del área. Pero llevado ese relato inspirador al día a día de sus empresas, la aplicación práctica de lo aprendido tiende a cero.

Da la sensación de que, solo por el hecho de conocer e invocar los casos organizativos de WholeFoods o Patagonia, ganamos la necesaria distancia para ahuyentar las urgencias de la transformación digital. Para seguir haciendo lo de siempre y no cambiar nada. Para soñar que algún día, en otro lugar diferente a nuestra oficina, personas con más arrojos y mejores mimbres dará el paso que esperamos.

Ninguna organización se transforma, sólo las personas pueden hacerlo.

Un estudio elaborado por GoodRebels revelaba ya en diciembre de 2015 que las personas y su talento es la herramienta más valorada por el 77% de los directivos españoles para hacer frente a la transformación digital. Pero en esa misma investigación, cerca de un 20% de los consultados consideraba innecesario revisar la cultura de su empresa y en un parecido porcentaje reconocía que en los siguientes doce meses no invertiría ni un solo céntimo de euro dentro de Recursos Humanos para abordar el cambio.

Con todo, no es mal síntoma que un volumen cada vez mayor de profesionales asuma que las personas y no la tecnología son las verdaderas protagonistas de la organización del siglo XXI. El error, en cualquier caso, más difícil de resolver aún que la mera inacción, es suponer que hay una respuesta tipo, un conjunto bien definido de actividades, una píldora que una vez ingerida convierte por arte de magia nuestra organización y todo su aparato en una lanzadera de creatividad, innovación y “buen rollito”.

La tecnología facilita el camino, pero son siempre las personas las que suben los peldaños.

No hay luz sin sombra, ni cambio sin resistencia.

Perfecto. Ya hemos acudido a los “expertos” en transformación digital, por decirlo de algún modo. Pero una vez iniciado el primer proyecto nos asaltan los miedos y las dudas.

A saber:

  1. Eso que me han contado no tiene una hoja de ruta definida. No veo nuevos procesos, nueva descripción de puestos de trabajo, nuevas tareas por las que empezar.
  2. Lo compro. El cambio es cultural. Pero aquí no se puede. Vamos a generar demasiadas expectativas, provocar frustración entre los colaboradores y contrariar a los directivos.
  3. Los colaboradores estaban entusiasmados con la digitalización. Ahora están algo perdidos. Hay más conceptos que práctica, no entienden el impacto inmediato de lo que escuchan y echan en falta un enfoque más lúdico en las sesiones desarrolladas.
  4. Siento que no voy a tener un retorno inmediato que justifique la inversión y que, al final, no me quedo con una herramienta concreta que pueda replicar en el futuro. ¿Dónde está la documentación para formar a otros miembros de la compañía?
  5. Soy una pyme. ¿No habrá un paquete básico de acciones, pequeñitas, de coste limitado, pensadas para mi equipo y para mi contexto local?

 

Si estas son las preguntas que surgen, no hay que apurarse. Son completamente normales. Y si se plantean, es porque algo ha empezado a removerse en el seno de la organización. No hay cambio sin conflicto. Nadie dijo que una vez iniciado el proceso de transformación digital el maná iba a caer del cielo.

Ahora bien, para que algo realmente cambie, tenemos que empezar por cambiar nuestras propias preguntas. Desconfiar, además, de soluciones empaquetadas que prometen resultados inmediatos. Aprender a aprender; pensar fuera de la caja; desarrollar la empatía; asumir que la delegación es más rentable que el control; o poner en cuestión aquello que hacemos, y por lo que nos pagan, son ese tipo de planteamientos que no se compran. Se trabajan.

Y da igual el tamaño o naturaleza de la empresa.

Hacer lo que hacen otros únicamente le funciona a esos otros. No pretendamos ser Google, Facebook o Zappos. El mejor aprendizaje que nos brindan estas empresas es una manera distinta de ver las cosas, de entender a las personas. Hacer públicos los salarios como Buffer o dejar que los empleados se asignen sus propios sueldos, como en MorningStar, son ejemplos que ilustran cómo cambiar las reglas. No son las reglas.  

Las organizaciones que triunfen serán aquellas que antes entiendan que su poder radica en la confianza, aun a costa de perder el control absoluto; en facilitar que otros hagan lo que mejor saben hacer y sumen valor al valor presente en nuestra empresa. Es entender a mirar de otra forma hacia fuera y hacia dentro. Que ir más rápido no es correr más sino involucrar a más corredores para así llegar antes y mejor.

Seguro que todo esto ya lo sabemos. Más allá del tono mesiánico, no se trata sino de principios de sentido común.  Más fácil, pues, para que en la próxima charla el caso de éxito organizativo sea el de nuestra empresa. Y el que la cuente, nuestro embajador del área de Recursos Humanos.

José Luis Rodríguez

Director de negocio y responsable del área de Empresa 2.0 en Good Rebels.

Licenciado en Ciencias de la Información y MBA por EOI Business School.
Profesor en diversas escuelas de negocio (IE, ISDI, BSCM).
Ponente en foros de marketing digital y de Recursos Humanos.

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